No has ya de dudar
que te amo unidamente
como un beso ininterrumpido.
No has ya de dudar
que como dos hojas,
sin paredes limitadoras,
nos hemos
de perder en una inmensidad
de tranquilidades amorosas.
No he de dudar
que ya concéntrome tempestuosamente,
como un viento libre,
en ti.
En ti están las poesías,
las ansias y las ráfagas
con que ya no he de dudar más
y entregándome a tu imperio rosa,
arrancaré al espacio
una brisa sentida
y con ella
nos iremos abrigándonos
de rendidos cantos en realizar.